FORO CESARPLUS GALERÍA MICOLOGICA VIDEOS DE MICOLOGIA PORTAL DE NOTICIAS EVENTOS WEB GASTRONOMIA

Seguimos observando en distintos puntos, Jordi se detenía y movía negativamente la cabeza, luego nos adentramos bajo el pinar, todavía sobre césped de hierba, al poco me llamó y me dijo.
Mientras me alzaba una pequeña seta de un color blanco mate bastante aterciopelada, de la que comprobé su fragilidad, se deshacía al menor roce, tenía también un olor a harina muy agradable.
Nos pusimos a ello y al mismo tiempo encontramos un par de boletos, que Jordi no me dejo coger aludiendo a su pequeño tamaño.
Teníamos ya un cuarto de cesta con las molineras y Jordi recogió unas ramitas sueltas y moviendo con sumo cuidado las setas, hizo un compartimiento en la cesta, que quedó vacío, quedando todas las setas en el otro.
De pronto el monte había perdido su bello césped y nos encontrábamos en una zona con grandes parches de musgo. Pronto encontramos el primer robellón ó níscalo, se trataba de la especie Lactarius deliciosus, tenía la cutícula adornada de manchas concéntricas más oscuras que él fondo, que era anaranjado. Jordi me dijo que lo cortara por la base del pie, lo hice y observé, que desprendía un látex anaranjado muy vivo, que al poco tiempo oscurecía, también se veían en el pie, hacia la base, unos hoyuelos de color mas vivo, el interior del pié era hueco, y la parte alta estaba recubierta de una fina pruína blanca.
A cada paso íbamos encontrando grupitos y pronto teníamos la cesta llena. Jordi dio por terminada la búsqueda y mientras nos íbamos decía.
- Estos son tus primeros Robellones, pero hay muchos más y todos distintos, algún día te los enseñaré.
Jordi Capdevila, solitario buscador de setas…….. Me había adoptado, a sus setenta y cinco años, el encuentro con un niño de catorce, había dado un vuelco a su filosofía, ahora, quería compartir, ahora quería enseñar a alguien, todo lo que durante años y en secreto aprendiera, le miré de reojo, se sonreía, era feliz.
≈ ≈ ≈ ≈ ≈ ≈ ≈ ≈
Marta se relajaba, bajo el chorro de agua tibia de la ducha, un día difícil en la oficina – pensó - . Llevaba dos años en la gestoría “Alonso” de Puigcerda, a ella había llegado dos años atrás, con veintidós, desde su pueblo natal, el Puerto de Santa María, recomendada a Alonso, por su tío Manuel. El trabajo resultaba monótono, pero el sueldo era bueno y su familia necesitaba la pequeña ayuda que todos los meses les enviaba. Si no fuera por el baboso de Enrique, que casi le doblaba la edad, estaba casado y aún así, no perdía ocasión de azotarle ó pellizcarle las nalgas, cosa que el resto de compañeros, reían y hasta aplaudían. Salió de la ducha, chorreando la cerámica del suelo y se colocó ante el espejo, éste le devolvió su imagen morena de grandes ojos verdes, su melena larga y su torneado y bronceado torso, se relajó pensando en mañana, tempranito saldría hacia la montaña, desde poco después de llegar a Cataluña se había aficionado a la búsqueda de setas, esto la relajaba, la hacía sentirse libre y sobre todo olvidar. Mas tarde llevaba las setas al bar “el puerto”, con cuyo dueño entablo amistad nada mas llegar, y es que era natural de su mismo pueblo, a pesar de que no le había conocido hasta su llegada a Puigcerda, Alberto, que así se llamaba y Julia su mujer, le preparaban las setas y comían juntos, casi cada semana. Esto le acerca un poco a su pueblo… a su familia. Se acostó con esos pensamientos, y tardó en dormirse.
Theme by Danetsoft and Danang Probo Sayekti inspired by Maksimer